La princesa y su castillo

Le gritó y pataleó al vacío sin saber que allá se encontraban sus penas, agravándose cada vez que lloraba. Pensó que sus lágrimas nunca acariciarían el suelo, pensó que desvanecerían en el aire. Sin embargo, se aglomeraron y formaron un rio.

Desde su castillo en las nubes decidió saltar al vacío para ver que tanta pena había.

Al saltar, cayó en un mar de lágrimas, lágrimas derramadas. Lentamente elevó su mirada y desde su castillo en lo alto empezó a caer un diluvio, uno tan fuerte que los relámpagos eran la única luz que se percibia en la oscuridad del momento.

En desesperación pura, decidió sentir alivio, puesto que ciertamente no había escaleras, ni príncipes para volver a subir a su hogar. Sin embargo, hubo algo llamado voluntad. Fuerza de voluntad, una fuerza tan inmensa que la elevó y colocó donde debe siempre estar.

Sé valiente. Confía en que siempre habrá paz luego de la tormenta, que todo saldrá bien. Espero que no tengas que caer en el río de lágrimas, para poder percibir lo mucho que necesitas un abrazo, una compañía, una sonrisa.

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