Facetas del aroma

Y entre todas las facetas nos buscamos, rebuscamos, encontramos, perdemos, escondemos, salimos, vemos, recostamos, danzamos, brincamos, caemos, y volvemos a buscarnos.


Buscarnos y encontrarnos en un mar de días que, solo el sol nos ilumina y la luna acaricia. Suaves y tranquilos latidos nacen de aquella semilla creciendo en forma de tallo y luego convirtiéndose en flor. Si la tocas sientes el dolor, espinas del corazón.


Cada flor, cada ser humano es distinto, crecen y se fortalecen conforme las circunstancias de la vida, un revolteo de momentos que forjan poco a poco a ese Ser, por ello, las espinas. Veras aquella delicada flor desde lo lejos, mientras mas te acercas más admirarás su belleza.


Momentos antes de acariciarla había llovido, por lo que podrás observar sus pétalos con diminutas lágrimas de cristal, hojas placentero verde y tallo, su tallo con perfiladas espinas esperando tu "hola" de cada mañana.


Apréciala, obsérvala. No la arranques, debido que toda espina es una batalla luchada; por cada dolor, una lágrima de cristal; por cada susurro, un pétalo nuevo. Arrancarla sería desvanecer la esencia de su batalla lograda, de su alma pura y cicatrizada.


Ámala, no la destruyas. No la arranques para encontrarte, contémplala para buscarte y crece aprendiendo de aquella hermosa flor germinada. Te aseguro que si comprendes y atiendes, entonces tus espinas no habrán crecido por los mismos motivos que las demás, pero si fungirán como maestros, al igual que las demás, para enseñarle al prójimo tus honradas batallas.

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